OpenAI firma un acuerdo de energía de 25 años para un centro de datos de US$ 30.000 millones en Georgia y enfrenta el rechazo de los residentes
OpenAI firmó un acuerdo de energía de 25 años con Georgia Power para abastecer su primer centro de datos autodesarrollado, Project Camellia, en Georgia, un proyecto de hasta US$ 30.000 millones que ya provoca una fuerte reacción de los residentes locales.
Un acuerdo histórico con Georgia Power
OpenAI firmó un contrato de suministro eléctrico de 25 años con Georgia Power para asegurar 3,2 gigavatios de electricidad destinados a Project Camellia, su primer campus de centros de datos diseñado y desarrollado por la propia compañía, en lugar de alquilar capacidad a socios de nube como Microsoft Azure u Oracle. Según Axios y Georgia Public Broadcasting, el sitio se ubica en el condado de Effingham, unos 40 kilómetros al noroeste de Savannah, dentro del Savannah Gateway Industrial Hub. Es la primera vez que OpenAI asume el rol de diseñadora y desarrolladora principal de un centro de datos en vez de arrendar capacidad de terceros.
La escala física y financiera del proyecto
El campus ocupará entre 1.400 y 2.600 acres, según la fuente consultada, y sumará cuatro edificios de centros de datos que totalizan alrededor de 4,4 millones de pies cuadrados. OpenAI calcula un costo mínimo de 20.000 millones de dólares para la construcción inicial, que podría superar los 30.000 millones al completarse por completo. Los 3,2 gigavatios contratados se entregarán por fases entre 2028 y 2032, y Georgia Power conservó el derecho de recortar hasta 1 gigavatio durante los picos de demanda, una salvaguarda para la red eléctrica local, según reportaron TechTimes e Interesting Engineering.
Incentivos fiscales y promesas de empleo
La Autoridad de Desarrollo Industrial del condado de Effingham aprobó una exención del 50% en el impuesto a la propiedad durante 15 años como incentivo para el proyecto. A cambio, OpenAI promete unos 400 empleos de tiempo completo, un fondo de inversión comunitaria de 80 millones de dólares y hasta 71 millones de dólares en créditos de software de programación para estudiantes universitarios locales, según The Current.
Rechazo local y un patrón nacional
El acuerdo se cerró con poca consulta pública, lo que enfureció a los residentes. Casi mil personas colmaron una audiencia comunitaria el 23 de julio para confrontar a los representantes de OpenAI, y una petición para cancelar el centro de datos ya había reunido más de 7.000 firmas esa semana, según The Current. El caso no es aislado: más de 800 grupos comunitarios se organizan hoy contra unos 1.500 centros de datos de IA planeados en 49 estados de Estados Unidos, lo que evidencia un rechazo nacional creciente hacia este tipo de infraestructura.
El otro lado: Project Zero y la baja en los impuestos locales
Las autoridades del condado ven una oportunidad fiscal en el acuerdo. Parte de la recaudación tributaria que genere el proyecto podría financiar Project Zero, el plan de Effingham para eliminar por completo el impuesto a la propiedad residencial. El administrador del condado, citado por Georgia Public Broadcasting, dijo que las tasas que pagan los propietarios podrían bajar alrededor de un 40% ya a comienzos del próximo año.
Por qué esto importa para agencias y pymes brasileñas
El giro de OpenAI, de alquilar capacidad de nube a diseñar y poseer su propia infraestructura eléctrica multimillonaria, es una señal estratégica de cuánto se ha vuelto intensiva en capital la carrera por cómputo de IA. También muestra que la fricción política y comunitaria, con costos de energía, uso del suelo y disputas fiscales de por medio, se está convirtiendo en un factor de riesgo operativo real para los proveedores de IA, no solo en un tema tecnológico. Para cualquier agencia o pyme brasileña cuyo negocio depende de la hoja de ruta de infraestructura de un único proveedor de IA, los retrasos causados por el rechazo comunitario, disputas de permisos o límites de capacidad de la red eléctrica son hoy un riesgo real de cadena de suministro, tan digno de vigilar como el cronograma de construcción de la fábrica de un proveedor. Vigilar el terreno detrás de los centros de datos ya no es opcional.